Saber que andas por ahí pequeñita, comiéndote el mundo con esos ojos que ya han visto demasiado. Que no discutes con los pájaros porque sabes que siempre tienen la razón. Y que tus piernas largas dibujan signos de pregunta que la vida se niega a responder. Que duermes poco para no perderte nada, y sospechas que todo ocurre en el instante en que descansas. Que no les robas las monedas a los ciegos de amor, ni les compras cupones de la ONCE, para no ganar con trampa. Que has llorado lo justo y la injusticia. Que te abres como se abre la mañana, cuando el día merece la alegría. Que eres tímidamente temeraria, escandalosamente discreta, coherente hasta la contradicción, cometa subterráneo, volcán hecho de nubes, sangre que enciende fuegos en lugar de apagarlos. Saber que andas por ahí pequeñita y que en algún parpadeo me tocas, o te tocas, sin analizar el precio de los besos, ni la cotización bursátil del deseo. Que haces que el día siga teniendo el tacto de tus noches, y por lo tanto, me río en la cara de los calendarios, mientras las sábanas bailan, cuando no las veo, un tango feliz de bienvenida.Y yo, bicéfalo al pensarte, sonrío a nadie, o sea a ti, que llegas, y te traes con esos ojos que ya han visto demasiado, y por suerte, no se cansan todavía de mirarme.
jueves, 21 de marzo de 2013
Saber que andas por ahí pequeñita, comiéndote el mundo con esos ojos que ya han visto demasiado. Que no discutes con los pájaros porque sabes que siempre tienen la razón. Y que tus piernas largas dibujan signos de pregunta que la vida se niega a responder. Que duermes poco para no perderte nada, y sospechas que todo ocurre en el instante en que descansas. Que no les robas las monedas a los ciegos de amor, ni les compras cupones de la ONCE, para no ganar con trampa. Que has llorado lo justo y la injusticia. Que te abres como se abre la mañana, cuando el día merece la alegría. Que eres tímidamente temeraria, escandalosamente discreta, coherente hasta la contradicción, cometa subterráneo, volcán hecho de nubes, sangre que enciende fuegos en lugar de apagarlos. Saber que andas por ahí pequeñita y que en algún parpadeo me tocas, o te tocas, sin analizar el precio de los besos, ni la cotización bursátil del deseo. Que haces que el día siga teniendo el tacto de tus noches, y por lo tanto, me río en la cara de los calendarios, mientras las sábanas bailan, cuando no las veo, un tango feliz de bienvenida.Y yo, bicéfalo al pensarte, sonrío a nadie, o sea a ti, que llegas, y te traes con esos ojos que ya han visto demasiado, y por suerte, no se cansan todavía de mirarme.
lunes, 11 de marzo de 2013
Y la gente me pregunta ¿Cómo puedes estar sonriendo todo el día? ¿Cómo puedes ser tan feliz? Y es que no entienden, que aunque sonría no soy feliz....De echo, significa que soy valiente, porque sonrío cuando en mi interior es todo lo contrario, sonrió cuando mi corazón llora. Esa es la base de una persona fuerte. Y luego llega el día en el que te das cuenta que llevas mucho tiempo siendo fuerte, tanto que se te viene el mundo encima, y solo puedes llorar. Pero esta vez lloras por fuera y por dentro, y es cuando la gente se da cuenta de que nadie es perfecto
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
