viernes, 24 de agosto de 2012

Diferentes hombros, diferentes personas y un último secreto... la sonrisa.

Curiosa la mente humana. Albert Einstein afirmó en su tiempo que "Cada vez sabemos más y
entendemos menos"... Y aunque cuando leí esa frase no le di importancia, empiezo a relacionarla y me doy cuenta de que últimamente define demasiado bien a la realidad. Ahora mismo me siento algo decepcionada con las personas, con su forma de ver las cosas, o conmigo y mi forma de hacer las cosas. Vivimos pensando que lo entendemos todo, que siempre tenemos la razón... Y lo triste es que no suele ser así, pero es más triste aún cuando hablamos a las personas desde el corazón, cuando les pedimos un atisbo de esperanza, de confianza, de ayuda... Y nos encontramos con que estamos solos, con que nos ahogamos. Poca gente da realmente la cara por ti, se interesa o preocupa por tus verdaderos problemas o intenta ayudarte. No, yo no soy la Madre Teresa ni me preocupo por todas y cada una de las personas que tengo a mi alrededor, pero sí por las que lo hacen por mí. Me han decepcionado ya tantas personas a lo largo de mi corta vida que lo cierto es que me cuesta bastante darlo todo, me parece demasiado. No quiero decir con esto que no lo de nunca, claro está. Tú bien sabes que lo eres todo para mí, te has incluido en mi vida, encajando como la pieza del puzzle que me faltaba y realmente sabes que estoy dispuesta a cualquier cosa por ti; espero que no lo leas como palabras vacías, eso y todo lo que te digo cada día... Me entristece pensar que a veces no me crees, que piensas cosas que no son. Me entristecen las palabras duras, las personas exageradas, los momentos de papel que se parten en trocitos... Yo sólo quiero ser feliz, pero para eso te necesito a ti. Nunca es bueno crearse una dependencia, lo sé... Pero pienso que, a diferencia de otros vicios, tú mereces realmente la pena y me aportas más cosas buenas que malas. Quizás sería un rollo vivir en el mundo de la piruleta, quizás esto me enseñe y me haga crecer como persona junto a ti, y la verdad es que espero que sea así. Ya sabes que soy consciente de mis errores, y cómo me hace sentir todo esto, supongo que debemos buscarle el lado bueno a las cosas por muy difícil que parezca de encontrar; seguramente si me dejara llevar por el pesimismo no podría seguir adelante con nada. Lo más curioso de todo es que el lado bueno de las cosas eres tú, me gusta tener un motivo por el que no dejar que se me venga el mundo encima, saber que estás ahí para protegerme y hacerme sentir especial... Despertarme y darte los buenos días todas las mañanas, sean frías, calurosas, nerviosas, nubladas. Demostrarte todo lo que siento con más hechos que palabras y darte un poquito de mí en cada beso... Sólo quiero que me quieras. Nada más... El resto vendrá solo.

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